Ya el propio Wiley (a quien se acuña el origen de los OA) desde 1999 estaba manifestado sus dudas con respecto al sentido de los OA en el ámbito educativo. Más adelante, en el 2006, centra su debate en el uso práctico y real de estos recursos en las instituciones y sobre todo en el tema de la reutilización. Desde esta perspectiva destacan dos cuestiones. La primera, la complejidad de reutilizar los OA, ya que el contexto donde ocurre el acto educativo es una variable importante en el uso de cualquier recurso o herramienta pedagógica. La segunda, tiene que ver con el énfasis que se ha hecho en el enfoque tecnológico de los OA, olvidando la perspectiva pedagógica que debe orientar el proceso de aprendizaje.

Sin embargo, una búsqueda sencilla en la red muestra una “cantidad” de trabajos e informaciones sobre el uso de los OA en el campo educativo, incluso con fechas recientes de publicación. Entonces, ¿se espera la muerte de los OA?, yo creo que no, quizá se requiere profundizar más en las potencialidades y limitaciones de este tipo de la diversidad de recursos didácticos que podemos crear apoyados en la tecnología. Así como también comprender e implicarse en su evolución pedagógica y tecnológica. A lo mejor desde esta mirada podremos adaptarlos a situaciones específicas de aprendizaje.

Otra cuestión importante para evitar la muerte de los OA, en el terreno educativo, es la evaluación formativa de los mismos. El tema de la evaluación es relevante para la mejora de la calidad y efectividad de este tipo de recursos en el aprendizaje de los estudiantes. La evaluación es una etapa importante en el ciclo de vida de los OA, ya que tiene implicaciones en la reutilización de los mismos. A través de criterios e indicadores de calidad, se puede obtener información para mejorar y enriquecer los OA. Al respecto, Morales, García, Barrón, Berlanga y López (s.f.) presentan una propuesta para la evaluación continua de los OA, como una manera de asegurar permanentemente la calidad de los contenidos. En esta propuesta se contempla la opinión de los estudiantes y expertos, como fuente de información primaria para adecuar contenidos, mejorar los metadatos y contribuir a la calidad.

Por lo tanto, si los OA se someten a evaluación continua, desde su concepción pedagógica, diseño, creación e implementación, se incrementa la posibilidad de reutilizarlos y adecuarlos a otros contextos. Porque el interés real de los OA no está en la producción de contenidos en sí misma, sino en la forma de facilitar la reutilización de contenidos que se intercambian en colaboración.

Referencia:

Morales, E.; García, F. J.; Barrón, A.; Berlanga, A. J. y López, C. (s.f.).  Propuesta de Evaluación de Objetos de Aprendizaje. [Disponible: http://www.uoc.edu/symposia/spdece05/pdf/ID06.pdf] [Consulta: 08/06/2012]