A continuación se presenta la entrevista realizada a la Lic. Damaris Díaz, sobre la implantación del Currículo Basado en Competencias en el ámbito universitario.

Damaris Díaz es Licenciada en Educación y Magíster en Educación Superior. Profesora de pre y postgrado en varias universidades nacionales en Venezuela. Tutora de investigaciones, Asesora en currículo y co-responsable en la creación de Carreras Universitarias. 

1. El enfoque de competencias parece ser una alternativa atractiva para la formación integral de los estudiantes universitarios. Partiendo de esta premisa y considerando su experiencia en el ámbito curricular universitario ¿Cuáles pudieran ser los principales problemas y retos que enfrentan las Instituciones de Educación Superior durante la implementación de un Currículo Basado en Competencias?

Antes de precisar las respuestas a tan importante pregunta,  considero necesario admitir que toda reforma o innovación curricular siempre encuentra resistencia y es afectada por problemas institucionales, normativos o didácticos que cercenan o limitan los cambios previstos.

Destaco, en este inicio, que el  enfoque curricular por competencias está asociado a  las redefiniciones y aperturas paradigmáticas que vienen realizando  las universidades en casi todo el mundo para avanzar  con  mayor amplitud y creatividad en las ineludibles transformaciones que les demanda la sociedad de conocimiento y los contextos socio-profesionales. Además, quiero destacar que este enfoque es  portador de un renovado acento pedagógico, en tanto que propone formar integralmente,  con mayor pertinencia y con diversos argumentos científicos,  estrategias y medios, a los profesionales del siglo XXI.

Consiste en organizar la formación de los profesionales tomando como primer referente  los contextos, las necesidades laborales y las potencialidades cognitivas y metacognitivas de cada estudiante, para garantizar pertinencia, vigencia y  participación reflexiva de cada estudiante.

En la coyuntura académica inherente a su implantación, nos  conviene describir brevemente algunos de sus aspectos claves para destacar sus alcances y por esa vía  identificar sus principales “problemas” y “retos”.

Al sustentarse en diversos paradigmas, postulados, teorías y premisas psicológicas contemporáneas adquirió una riqueza epistemológica, conceptual, metodológica y didáctica que permiten diseñar programas a favor de otro tipo de profesional, en la medida que se reconozca a los estudiantes como ciudadanos planetarios y como seres socio-cognitivos, inteligentes, emocionales, creativos y corresponsables de su formación. Además, pretende proyectar a las universidades hacia sus entornos con renovados planteamientos.

Los diseños construidos desde este enfoque articularan propósitos esenciales de la universidad y demandas socio-laborales con las necesidades y potencialidades de los estudiantes. Esto implica que el enfoque no responde solamente a las demandas laborales, sino que la integra con la esencia científica y formativa de las universidades para responder ahora, con mayores recursos tecnológicos y argumentos científicos a los estudiantes.

En consecuencia, su construcción deberá apoyarse en evaluaciones del currículo vigente e investigaciones sobre los diversos contextos para organizar perfiles de egreso amplios e integrados por  competencias básicas y específicas indispensables para desempeños efectivos en la sociedad del conocimiento y en la trama socio-productiva. Estos perfiles pasan a ser un referente dinámico tanto para la construcción y  desarrollo de los planes de estudios como para los procesos didácticos, lógicamente apoyados en nuevos referentes socio-cognitivos y de la neurociencia.

Por estas y otras bondades, promuevo este enfoque curricular como una propuesta  pedagógica, sistémica y compleja, la cual remite a un profundo replanteamiento didáctico que abarca cambios conceptuales, prácticas, espacios, normas, procesos y procedimientos evaluativos.

Desde mis experiencias, enfatizo la necesidad de consolidar, desde el principio, equipos o colectivos profesorales por carreras o programas para trabajar,  en talleres permanentes, lo relativo al cambio curricular. Destaco tres momentos claves: 1) construcción del diseño curricular a partir de perfiles por competencias y siguiendo un modelo de planificación. 2) identificación del sistema didáctico socio-constructivista que permita desarrollar y evaluar las competencias de los estudiantes. 3) elaboración y difusión amplia de un  plan de implantación y evaluación del nuevo currículo, cuyos impactos garanticen entusiasmo, claridad y compromisos.

Así, con la participación permanente del profesorado se gana identificación con el cambio, motivación  e importantes aportes y experiencias para el trabajo grupal, condición clave en el cambio curricular.

Ahora conviene distinguir algunos  problemas vinculados a esta implantación para evitar que se conviertan en  barreras del cambio, trincheras, fuentes de frustraciones u oposiciones. Los primeros podrían estar a nivel  de la propia estructura de cada universidad, generalmente rígida y en función del  docente transmisor del conocimiento. Otros, surgen desde las normas y reglamentos vigentes, elaborados desde el conductismo, los cuales regulan disciplinas y las  evaluaciones de aprendizajes conceptuales, centrados en  la opción cuantitativa.

También surgen los vinculados a la gestión curricular tradicional, reconocida como controladora, centralizada, inflexible y centrada en aspectos formales como lapsos, créditos u horarios estrictos. Este tipo de gestión reduce al docente a ser ejecutor del currículo y cumplidor de los criterios técnicos-curriculares.

Por último, destaco problemas en torno a la enseñanza enquistados en la cotidianidad de las aulas por las carencias de un saber didáctico. He percibido que son difíciles de superar, por cuanto  involucran las actitudes del docente, concepciones y prácticas centradas en trasmitir conocimientos y evaluar para promocionar. Otras muestras de este modelo de enseñanza son: planificación centrada en objetivos, listado de contenidos, trabajo en solitario, predominio de los saberes conceptuales, desvinculación del contexto, modalidades de enseñanza rutinarias, pasividad del alumno,  evaluación cuantitativa  y verticalidad en las relaciones con el estudiante.

Muchos de los problemas deben “identificarse” desde el inicio, mediante investigaciones puntuales, de tal manera que la nueva propuesta curricular sea una ocasión expedita para resolverlos.

Una Comisión Curricular Multidisciplinaria responsable de dirigir y asesorar el cambio podrá crear espacios y medios para la reflexión colectiva sobre el currículo actual y sus relaciones con las demandas, vía expedita para comprender por qué cambiar, qué y cómo. Es fundamental que estos procesos de cambio e implantación cuenten con todo el apoyo de las instancias superiores e involucre departamentos, coordinaciones y áreas para fomentar una cultura curricular de cara al futuro, cuyo norte sea la calidad de la educación universitaria.

Esa Comisión Curricular o sub-comisiones podrán valerse de los diversos medios físicos e informáticos para motivar al cambio, difundir los alcances e innovaciones del proyecto y sus exigencias, así como monitorear las reconstrucciones de normas y reglamentos. También tienen el reto de apoyar cada etapa  con conferencias y talleres que permitan  discutir y discernir sobre el enfoque  y los diferentes postulados que lo sustentan. Desde esas tribunas será factible desaprender y aprender, entre otros,  sobre conocimiento complejo, desarrollo socio-emocional, talento humano, desarrollo sostenible, responsabilidad social de las universidades, neuropedagogía y socio-constructivismo, referentes claves para identificar  cuáles competencias en cada perfil, cómo se aprende y cómo se desarrollan y evalúan las competencias.

En la fase inicial, es imprescindible conocer lo que saben, quieren y han hecho con éxitos los docentes universitarios con el interés de valorar sus experiencias, innovaciones y considerar sus expectativas, de tal manera que se sientan  involucrados y asistidos. La información que se recoja al respecto será valiosa para argumentar los cambios,  lograr acuerdos y descubrir fortalezas. La misma, se podrá recoger a través de encuentros, diálogos, mesas redondas, encuestas y foros online, entre otros.

Me corresponde enfatizar los retos de este enfoque. Primordialmente, todas las universidades deben aprovechar este enfoque para soltar sus amarras, es decir desligarse de viejos esquemas para disponerse a ser instituciones flexibles, abiertas al cambio e interconectadas. Otro reto es garantizar trayectos de formación más cortos y ágiles, con reconocimientos de competencias previas y apoyar estrategias  sustentadas en el paradigma socio-cognitivo, el cual deberá impregnar todos los escenarios para que los estudiantes vivan en contextos más estimulantes, cuyos docentes se conviertan en diseñadores y ejecutores del currículo, conectados con los entornos socio-productivos y con las comunidades para garantizar experiencias formativas en contextos reales.

Categóricamente, gran parte de los retos están a nivel de lo didáctico, pues sin saber cómo se aprende,  sin aprender a enseñar de  manera estratégica y sin comprender que  el  estudiante de hoy está  inmerso en una sociedad cambiante e impactada por las tecnologías de la información y la comunicación, habrán pocas posibilidades de lograr que el currículo diseñado se convierta en el currículo aplicado.

2. Con el propósito de iluminar el camino a seguir cuando se toma la decisión de formar desde la perspectiva curricular de las competencias ¿Cuáles pudieran ser las vías o las estrategias para enfrentar con asertividad los retos y las implicaciones que conlleva el desarrollo de este tipo de formación en las Instituciones Universitarias?

Para motivar, garantizar cambios curriculares y lograr los perfiles de egreso previstos,  conviene generar una  nueva cultura curricular, fomentar la didáctica universitaria y preparar a los docentes para que asuman competencias emergentes.

Esos cambios  requieren docentes de excelencia, identificados como  mediadores, guías, asesores, investigadores, evaluadores, innovadores y tutores virtuales preparados para formar integralmente, pero también para impulsar el desarrollo social en términos de equidad, de justicia, de derechos. Docentes universitarios comprometidos con una  ciudadanía activa, con voluntad y entusiasmo por interactuar con sus pares en diversos países en función de una formación trasnacional, interactiva y dialógica.

Por tanto, propongo cuatro estrategias institucionales para apoyar al desarrollo curricular: 1) Programa permanente de formación y asesoramiento curricular. 2) Comunidades docentes de  aprendizajes en redes. 3) Creación de recursos electrónicos para los intercambios permanentes de los actores del currículo. 4) Creación de un sistema de estímulos para docentes creativos, innovadores e investigadores de lo curricular.

El programa se justifica por la necesidad de crear espacios para  discutir sobre los desafíos del entorno y la comprensión profunda del currículo por competencias, de su epistemología, de sus postulados y de su estructura. Idóneo para desarrollar las competencias integrales del docente para un trabajo de excelencia, necesariamente colaborativo e interactivo. Asimismo, fomentar la pedagogía para las competencias informacionales y comunicacionales con el interés de impulsar el potencial formativo de los nuevos medios de información y comunicación.

Me atrevo a señalar los posibles objetivos específicos de este programa:

  • Respaldar el trabajo de los colectivos profesorales en sus nuevas responsabilidades curriculares.
  • Dinamizar la gestión curricular de la  universidad
  • Desarrollar competencias didácticas en los docentes en correspondencia con las exigencias del enfoque por competencias y la tele formación.
  • Asesorar, individual o en colectivo, para superar  dificultades, tensiones o dilemas en la construcción o implantación curricular.
  • Promover la creación y divulgación de materiales curriculares y guía didácticas a través de diversos medios físicos o informáticos.
  • Formar docentes para el diseño  y manejo de aulas virtuales.

 

3. En el contexto de la formación basada en competencias y pensando en la formación de un estudiante con capacidades para la construcción de su autonomía, la flexibilidad, la tolerancia, el manejo de sus emociones, la aceptación de las diferencias, la convivencia, y para resolver creativa y constructivamente los problemas del entorno ¿Qué papel tienen las TIC? y ¿Cómo influyen en la gestión del currículo y en la didáctica con base en competencias?

Las TIC están contribuyendo aceleradamente con la gestión del conocimiento, la democratización de la información y dan facilidades inusitadas para cambiar la enseñanza presencial o asumir la e-learning. Son muy convenientes  y efectivas en los procesos de mediación, asesoramiento, investigación e innovación.

Por otra parte, incrementan  transformaciones en las funciones académicas e impulsan cambios curriculares y didácticos. Son indispensables para los intercambios locales y globales y sin limitaciones de  horarios, dando oportunidades para atender, en menor tiempo, necesidades formativas o potencialidades de los estudiantes. Una fortaleza especial ha sido la conformación de redes, comunidades de investigación o de aprendizajes en línea. Incluso, el uso de las tele-conferencias o eventos en línea.

Concretamente, la gestión curricular se ha tornado más ágil. Hay mayor flexibilidad en los programas, diversidad de  horarios y recursos, incluso  inmediatez en los trámites y recaudos.

Los Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA) están consolidando estudios internacionales, aprendizajes de idiomas, investigaciones interuniversitarias y multidisciplinarias, atención a los menos favorecidos y se multiplican  programas de pregrado y postgrado, entre otros. En este terreno didáctico los aportes son mayúsculos, por cuanto consolidan  con mayor sistematicidad los postulados socio-constructivistas inherentes a la enseñanza y a los aprendizajes, tales como el aprender a aprender,  aprendizaje colaborativo, resolución de problemas, cambios conceptuales, transferencias de aprendizajes. Además, en estos entornos los estudiantes aprenden a ser asertivos, aplican auto-evaluación, asumen meta-cognición y trabajan en equipo o redes.

En las aulas virtuales, asumidas con criterios pedagógicos y claridad didáctica, los alumnos profundizan conocimientos, resuelven  problemas, simulan, ensayan, experimentan. Es decir,  utilizan diversidad de  estrategias cognitivas y meta-cognitivas a favor del desarrollo de sus competencias y su  inserción temprana en el mundo laboral y social.

La mediación del docente es una realidad en los EVA. Por estas vías también se les apoya en su desarrollo socio-emocional. Mediante distintos instrumentos en línea y recursos didácticos, los alumnos identifican sus emociones, sus estados de ánimo y comprenden la importancia de la inteligencia emocional para sus desempeños como alumnos y como profesionales. Aprenden a aceptar al otro sujeto online, a respetar sus ideas, tolerar, oír y a dialogar. Por otra parte, el aula virtual permite desarrollar auto-estima, motivación, asertividad y demás habilidades socio-emocionales indispensables para crecer en lo intra-personal y en lo inter-personal en función del bienestar individual y social.

Paralelamente, desarrollan  valores y actitudes asociadas al investigador y pueden realizar  otras rutas de formación mediante diversos cursos o programas online, propios en su educación permanente.

Un apoyo importante del  aula virtual apunta hacia las competencias comunicativas. La escritura académica del estudiante tiene presencia permanente en estos  entornos.  Necesariamente la escritura es diversa,  densa y ajustada a pautas gramaticales, cuya evaluación formativa y permanente, les permite alcanzar  precisión,  organización y coherencia.

La  docencia sincrónica y asincrónica confiere mayor autonomía al profesorado y al estudiantado. En el aula virtual el profesorado corrobora la necesidad de cambiar al paradigma socio-cognitivo, pues  requiere planificar en función  de  competencias y aprendizajes y asumir roles de mediador, tutor virtual y evaluador de aprendizajes. También descubre  los beneficios de la interconectividad y aprovecha la diversidad de recursos y formatos en línea para incrementar saberes,  precisar su nuevo estilo de formar y auto-evaluarse.

Finalmente quiero reconocer los beneficios que aportan los EVA y las redes informáticas para el desarrollo del pensamiento crítico, creativo y autónomo del estudiante. Considero que estas nuevas realidades formativas contribuyen fehacientemente a  mejores desempeños  en el tejido socio-productivo como en las demás tramas de las comunidades, inclusive,  avivan la creatividad y la curiosidad científica y tecnológica, propias del egresado altamente competente.

Entrevista realizada por el Dr. Yovanni Ruiz Morales, 02/09/2013.