Concibo a un tutor online como un docente formador y en permanente aprendizaje que pone en práctica las siguientes competencias: a) fomentar el deseo por “aprender a aprender” de manera autónoma, b) promover el desarrollo cognitivo y personal mediante actividades críticas y aplicativas, y c) diseñar estrategias didácticas que permitan el procesamiento activo e interdisciplinario de la información para construir conocimiento y no limitarse a realizar una simple recepción pasiva – memorización de la información.

El tutor online adquiere significado en un entorno virtual cuando promueve el desarrollo del estudio independiente y acompaña al estudiante en su proceso de aprendizaje para enriquecerlo desde su experiencia y desde sus conocimientos previos.

En su calidad de acompañante – asesor debe ser un generador de conocimientos, y no un transmisor, que orienta su asesoría hacia el desarrollo del saber ser (automotivación, iniciativa y trabajo colaborativo), saber conocer (observar, explica, comprender y analizar), y saber hacer (procedimientos, estrategias y métodos), aprovechando las tecnologías como un medio de apoyo para la formación de un hombre consciente, que siente, piensa, quiere y actúa con conocimiento a favor de sí mismo y del entorno social en el que se desenvuelve.

Otra habilidad importante en el perfil del tutor virtual es promover en los estudiantes la interacción, como factor clave para el aprendizaje, concretamente en tres dimensiones: estudiante-estudiantes, estudiante-materiales, estudiantes-tutor. Se requieren procesos pedagógicos de interacción donde prevalezca el debate, el contraste de ideas, visiones, perspectivas y aportaciones que favorezcan la construcción conjunta y asertiva de conocimiento.

También es importante, dentro de ese perfil de tutor virtual competente, la motivación permanente al estudiante. Se motiva, por ejemplo, ayudando al estudiante a incorporarse en las actividades planificadas para el desarrollo del aprendizaje. Hay que atender las dudas e inquietudes que se presenten durante la experiencia virtual, incluyendo el manejo de los materiales, la resolución de las actividades y la forma cómo se va a evaluar el aprendizaje. Se motiva formulando preguntas que requieran de análisis, contrastando ideas, invitando a reflexionar y a debatir con los pares.

En los estudios virtuales cobra vida la empatía, entendida como la habilidad para comprender a la otra persona. Pienso que se requiere una sensibilidad por parte del tutor para hacerse sentir sin estar presente físicamente, para escuchar y encontrar significados en las producciones que realizan los estudiantes. Quizás estemos hablando de competencias emocionales del tutor virtual.

Este tema es amplio, merece la atención y el estudio de quienes incursionan en la formación virtual porque la calidad del docente virtual es un indicador clave al momento de determinar la satisfacción, la credibilidad y fiabilidad de la formación e-Learning. Es un reto el perfil del tutor online, es un reto ser tutor virtual competente… se aprende con el compromiso, la disposición, la formación permanente y sobre todo con acciones concretas que trasciendan el uso de aulas virtuales como repositorio de materiales electrónicos.

…con una mirada puesta en buenas prácticas de la tutoría online